Posts etiquetados ‘progresivo’

Anathema es uno de sus grupos que han conseguido convertirme en fan incondicional por las emociones que su música me llega a provocar. Su noveno trabajo de estudio, Weather Systems, es ante todo un disco emocional, y eso, a pesar de una primera impresión algo floja por la sencillez compositiva de la que hace gala, ha conseguido hacerse un hueco entre uno de mis discos favoritos del año y encaramarse a trilogía beatífica que se inició con A Natural Disaster y continuó con We’re Here Because We’re Here.

El LP empieza directamente con el mejor corte de todo el disco. Anathema no se ha reservado nada, y expone su mejor tema al principio. Un acorde repetitivo, sucesiva incoporación instrumental de manera progresiva, armonías vocales de ensueño y unas letras exquisitas en su sencillez aparente. Untouchable es una clara muestra de lo que este disco nos ofrece: tranquilidad, belleza, paz y candor. Los hermanos Cavanagh y los hermanos Douglas han colocado, en un movimiento no exento de riesgos, las dos partes de su tema estrella de forma sucesiva. El efecto es inmediato. Aunque la primera parte cuenta con más fuerza intrínseca, la segunda le sigue a la perfección con un acercamiento más introspectivo.

Las siguientes cuatro canciones componen el meollo del disco, esos sistemas meteorológicos con diferentes estados de ánimo. Así The Gathering of the Clouds nos pone en tensión y nos prepara para la inminente tormenta. Lightning Song es toda una sorpresa, con la suave voz de Lee Douglas comandando el tono prístino de la canción. La letras puede parecer ingenua, pero es sin duda una de las canciones más optimistas que haya escuchado nunca, y ya solo por eso se merece una mensión especial. Sunlight cuenta con una percusión más poderosa, pero no es hasta The Storm Before the Calm cuando realmente tenemos algo de rock consistente por estos británicos, otrora estandartes del death/doom más extremo. El drone y el noise se mezclan a la perfección en la primera mitad de este gigante de más de 9 minutos, creando una atmófera de tensión, violencia y desorientación. Y tras la tormenta, la calma, con las preciosas armonías liberadoras de Vinnie y Lee. Las tres últimas canciones del disco son mucho más lentas e intimistas, sobrevolando sentimientos profundos que van desde la melancolía a la paz interior

El sonido del disco basa toda su fuerza en la creación de atmósferas que, en una progresión in crescendo, llegan a explotar en un clímax de auténtica plenitud musical. Desde un punto de vista compositivo todo es muy sencillo, haciendo gala de un sonido uniforme, repitiendo muchas notas y acordes a lo largo de los diferentes cortes. Las melodías de cuerda subrayan el sonido intimista que el grupo ha querido imprimir en este disco. No hay nada que distraiga del objetivo último, un viaje por nuestras emociones más profundas e íntimas. Es muy fácil desdeñar este disco como una producción sensiblera y un punto perezosa, pero sería un grave error. Debajo de Weather Systems hay un sonido genuino, profundo y conmovedor. Decenas de escuchas después las melodías siguen teniendo el mismo efecto mágico de la primera vez.

9/10

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El próximo 20 de febrero Pain of Salvation pasarán por la capital de España para presentar su último trabajo, el doble Road Salt. Los suecos ya vinieron el pasado mes de noviembre de la mano de Opeth, en un show que entró en los anales de la infamia de la Sala Penélope. Esta vez el concierto será en la sala Caracol y seguramente la gente podrá disfrutarlos sin el sofoco que supuso su anterior incursión. Pain of Salvation sufrió unos cambios dramáticos tras aquel tour con Opeth, con la marcha de los integrantes Johan Hallgren y Fredrik Hermansson, pero debemos recordar que ante todo la banda es la criatura de Daniel Gildenlöw, y en él residen las esperanzas de todos los fans.

Tras abandonar el progresivo con la dupla Road Salt y abrazar el sonido más blues rock podemos asegurar que la arriesgada propuesta de Daniel ha sido todo un éxito. Los dos álbumes hermanos han conseguido encaramarse a la lista de los favoritos por la crítica de muchas revistas especializadas. El sonido es producto de la inspiración única que se puede sacar tras interminables jam sessions. Es un rock directo, sincero, lleno de sentimientos, sin artificios (algo que la banda acusaba en el pasado, con algunos temas excesivos por presuntuosos) y muy interesante.

La instrumentación es magnífica, y consigue trasladar al oyente a la intimidad de una sala de ensayo. Los 24 temas parecen haber sido compuestos para ser disfrutados en directo. El lunes 20 de febrero veremos si consiguen llegarnos tan hondo como lo hicieron en disco.

Crónica del concierto Mastodon + Red Fang

El 23 de enero Mastodon aterrizó en la capital de España para presentarnos su último trabajo, The Hunter, quinto de su carrera. La fecha señalada caía en lunes y, teniendo en cuenta que suelen ser unos habituales de los festivales veraniegos (ya les había visto en el Monsters of Rock del 2007 y en el Sonisphere del 2011), no esperaba mucha asistencia en La Riviera. Me equivoqué por completo.

A las ocho de la tarde se abrieron las puertas y media hora más tarde salían a escena los teloneros, los stoners Red Fang. Esta banda de Portland practica un heavy rock muy setentero, y a pesar de todo, bastante sureño, así que casa a la perfección con Mastodon. Nos ofrecieron un concierto muy correcto, derrochando actitud y una música directa, sin muchas complicaciones pero muy efectivo. Reservaron su gran tema, Prehistoric Dog, para el final, y consiguieron irse entre vítores y aclamaciones del público.

Mientras esperábamos la salida de Mastodon eché una mirada en derredor y me sorprendí de la afluencia de gente en la sala. Se había llenado como la vez en que acudí a ver a Within Temptation. Teniendo en cuenta la naturaleza difícil del sonido del grupo me parecía increíble. La composición del público era de lo más variopinta, y no estaba formada únicamente de metalheads como uno pudiera esperar. Lo que sí fue más homogéneo fue el aroma a marihuana que empezó a circular por entonces. Al parecer muchos querían entonarse en condiciones para afrontar la psicodelia del grupo con plenas garantías.

Sin hacerse mucho de rogar, Mastodon salió a escena y sin decir una sola palabra empezaron con el trallazo de Dry Bone Valley, para luego pasar a Black Tongue y Cristal Skull. Diez minutos y tres temas en el concierto y ninguno de ellos se había dirigido al público para nada. Ni siquiera presentaban las canciones. Tampoco hacía falta, allí todo el mundo se las sabía de memoria. La calidad del sonido era bastante buena, con unas guitarras muy potentes que reclamaban toda nuestra atención y una percusión rigurosa. Las voces se perdían a menudo entre tanta distorsión, pero nadie las echó mucho en falta. Mastodon no hacen gala de unos buenos vocalistas y aunque han ido mejorando con los años, no es eso lo que la gente busca cuando va a verlos.

El sonido de Mastodon es una amalgama sludge con aspiraciones progresivas que suele apabullar por su compleja mezcla. Son tan directos como un derechazo a la mandíbula pero lo suficientemente complejos como para confundirte. Por eso lo califico de grupo difícil. Y por eso me sorprende la cantidad de seguidores que consiguen reunir en torno a ellos.

La actuación duró poco más de hora y media, pero resultó agotador. La aprovecharon al máximo, sin dar tregua en ningún momento y sin levantar el pie del acelerador. Solo al final, con la espectacular y extraña Creature Lives, dejaron la omnipresente distorsión un poco al margen. En total, 23 canciones, con hasta 9 de su último disco. El resto se repartió entre los cuatro anteriores, aunque Crack the Skye salió bastante perjudicado con solo un par. Personalmente eché de menos Oblivion y estuve medio concierto esperando a que saliera a escena. Fue una pequeña decepción, pero soportable tomando en cuenta la calidad total del concierto.

A Mastodon se les ha criticado el directo muy duramente. Reconozco que han ido mejorando a lo largo de los años, e instrumentalmente son una pasada sobre el escenario. Las interpretación vocal es otro tema, pero a estas alturas no creo que nadie espere milagros de estos red necks, y mientras Dailor y Sanders copen esa faceta no me preocupan (Hinds es otra historia, no soporto su chillido agónico, parece que está pasando una piedra en los riñones). Volverán a nuestro país en el Sonisphere de este año, pero a las 4 de la tarde bajo un sol de justicia y tragando polvo no es la situación ideal para disfrutarlos. De todas formas este año el festival lo han puesto a finales de mayo, así que puede que nos ahorremos todas esas penurias. También puede que los coloquen más tarde, ya que por calidad lo merecen, aunque muy cargado viene el Sonisphere de este año, con Metallica, Soundgarden, Slayer y un montón de grupos más.

Mastodon ha ido creciendo en mí muy lentamente. En el Monsters of Rock de 2007 no me digné a salir de la caseta de prensa y los escuché desde lejos. Después de este concierto no puedo dejar de escuchar The Hunter. Y pocos grupos consiguen reengancharme después de verlos en directo. Normalmente suelen defraudarme. Mastodon ha conseguido justo lo contrario.

El festival Madrid is the Dark vuelve a hacer acto de presencia en el otoño madrileño por tercera vez consecutiva. Esta vez el cartel ha quedado impresionante, con un par de reclamos absolutamente indiscutibles cada noche y una serie de acólitos, que si bien no son tan conocidos, tienen una calidad más que reconocida en su breve andadura por la senda del metal más extremo y oscuro. El viernes actuarán como cabezas de cartel Enslaved, banda noruega de black metal con tintes progresivos que es parte de la primera hornada del True Norwegian Black Metal, y es de lejos la mejor de todo el grupo. Con su impresionante “Axioma Ethica Odini” maravillaron a muchos el año pasado, un disco de black metal puro y duro que suena fresco y novedoso, algo extraño en este género con tanta tendencia a permanecer inmutable.  Antes tocarán los alemanes de Morgoth, una banda que acaba de resucitar y  tratarán de capitalizar algo del impacto que supuesto su vuelta a los escenarios con su death metal industrial.

El sábado contaremos con la presencia Katatonia y Primordial, que fueron cabezas de cartel el año pasado. Esta vez los irlandeses tocarán temas de su “Redemption at the Puritan’s Hand”, salido en abril de este año y que ha disfrutado de una gran acogida entre la crítica especializada, con una review en este mismo blog. Katatonia sigue a rebufo de su gira 20º aniversario y es muy probable que toquen algo de su antológico “Last Fair Deal Gone Down” a la vez que repasan temas de su carrera más reciente.

Entre los grupos que los acompañen nos encontramos a jóvenes talentos que están tratando de hacerse un hueco en una vertiente del metal tan complicada como esta. Hay que estar muy atentos a Ghost Brigade, Mar de Grises, Isole y 40 watt sun. El resto del cartel lo conforman: October Tide, Skepticism, As Light Dies, Asphyx, Ahab, Daylighy dies, Ophis y Ereb Altor. En total 16 bandas en el que rápidamente se está convirtiendo en un festival de referencia en toda Europa para la música extrema. La cita es en la Sala Cats de Madrid, los días 9 y 10 de diciembre a partir de las 15:40.  Esperamos estar allí para contaros cómo se desarrollan esos días de oscuridad sobre la capital de España.

Crónica concierto Amorphis + Leprous

 

El sábado 19 coincidieron dos de las actuaciones más esperadas por cualquier amante del metal. Por un lado tocaban Opeth y Pain of Salvation en la sala Penélope y Amorphis y Leprous en la Sala Arena. Un choque de titanes en toda regla. A pesar que Opeth tenía las de ganar (por prestigio, alcance, calidad, nombre de los teloneros) tenía en contra el recinto, que no podía competir de ninguna manera con la Sala Arena y que equilibraba bastante la balanza. Soy seguidor de Opeth desde hace muchos años y discos como Blackwater Park y Ghost Reveries me parecen obras maestras, sin embargo la perspectiva de pasar otra velada en la sauna en la que sufrí a Symphony X un mes antes no me apetecía mucho. Entre que valoraba los pros y los contras una y otra vez se me pasó el arroz, es decir, se agotaron las entradas y me quedé con un palmo de narices. De todas formas no lo lamenté mucho. Ya no tenía que elegir. Era cuestión de ver el vaso medio lleno.

Llegué un poco apurado de tiempo a la cita, pasadas las siete y media, hora que señalaba la actuación del primer grupo de la noche, los españoles Nahemah. Nada más llegar empezaron la que fue su última canción de la noche. Miré el reloj. Me había pasado solo tres minutos de las siete y media, ¿cómo podía ser que estuvieran ya en la última canción? La respuesta había que encontrarla en los cambios a última hora que suele haber si las salas quieren adelantar sus sesiones de discoteca. En ningún sitio se había avisado de nada, y como yo fueron varios los que se perdieron a Nahemah. A pesar de todo al parecer tocaron unos míseros 20 minutos, así que tampoco nos perdimos mucho por cantidad, sin embargo, por lo que pude entresacar de una sola canción, sí que lo hicimos en cuestiones de calidad. Nota mental: escuchar a Nahemah.

A las ocho los noruegos de Leprous ya estaban sobre el escenario con su novedosa puesta en escena. Los cinco integrantes del grupo iban conjuntados, vestidos con ropas que remarcaban el rojo y el negro, con corbatas, camisas, chalecos y pajaritas. Daban una impresión más indie que otra cosa, pero nada más empezar el concierto Einar Solberg se encargó de disipar dudas. A pesar de tener la responsabilidad de los teclados, el cantante del grupo y sus rastas rubias se echaron a la espalda además la tarea de animar al público, haciendo el headbanging más salvaje que haya visto sobre un escenario. El tío agitaba la cabeza con tanta fuerza que creía que se iba a abrir la frente contra los teclados en cualquier momento. Se inclinaba tanto a la hora de bajar que ponía la cabeza entre las rodillas. A toda velocidad. Mientras tocaba los teclados, sin saltarse una nota. Una locura.

Leprous hace progresivo, pero sus temas más cañeros tienen tanta fuerza, son tan directos, que en muchas ocasiones aquello parece industrial. Los tíos son bastante capaces en sus tareas pero no subrogan la canción a su virtuosismo como hacen muchos en la escuela Dream Theater. Para Leprous lo importante es la creación de atmósferas, las emociones, lo que vertebra una canción. Se comportan como un todo, muchas veces acercándose al Wall of Sound para provocar una experiencia conjunta, única, ya sea calmada y contemplativa como en Mb. Indifferentia o la implosión cósmica de Waste of Air. Este tema de cinco minutos fue el súmmum. No tengo otra manera de describirlo. Me acordé de los momentos más bestiales de Mogwai, esa enajenación que te absorbe por completo y te funde los plomos del cortex cerebral, subiendo el input eléctrico de tus conexiones neuronales al standard de Nikola Tesla. Terminaron con Forced Entry, tema de diez minutos que resume a la perfección su último disco, el tercero de su carrera y que nos presentaron con orgullo en aquellos 40 minutos que se hicieron escasos. Cuando unos teloneros consiguen que no quieras ya ver al grupo principal si eso significara seguir con ellos es que lo han hecho de puta madre.

Pese a que nos habían metido mucha prisa, Amorphis se tomó sus buenos tres cuartos de hora antes de salir. A excepción de un pie de micrófono muy pintoresco, con válvulas, muelles y óxido incluidos, los fineses no utilizaron ninguna parafernalia. Sonó la melodía de Battle For Light a modo de intro orquestal y fueron saliendo para dar rienda suelta al Song of the Sage.

El nuevo disco de Amorphis, décimo en su dilatada carrera, adolece de una crisis de identidad. No hay absolutamente nada que no hayan hecho antes y mejor. Con Skyforger cerraron una etapa, llegando a la cumbre de la “trilogía Joutsen”. Al año siguiente sacaron una recopilación de temas de sus primeros discos, su etapa death, y los regrabaron con Joutsen. Y este año han sacado este The Beginning of Times que es una especie de mezcla de todo lo que han hecho hasta ahora: melodías pegadizas con una base de piano, riffs épicos, voces limpias y death growls. El problema es que ninguna melodía es muy pegadiza, ningún riff muy épico y Joutsen, siendo tan bueno como es, tampoco puede hacer milagros. Y en este tour han hecho lo mismo, tirando por la calle del medio con un setlist anodino y poco acertado, con un gran énfasis en el recopilatorio.

Los fineses estuvieron correctos, pero si no llega a ser por Joutsen hubieran fallado miserablemente. Esa Holopainen es uno de los guitarristas más sosos que haya visto nunca. El tío ni siquiera movía la cabeza y se pasaba la mayor parte del tiempo de lado, pasando del público, como si no estuviera allí. Cuando hicieron la cover del infame “Pussy” de Rammstein (el tema más asqueroso de un grupo sobrevalorado) a modo de intro no me lo podía creer. No podía entender como eran capaces de no tocar ni una sola canción del maravilloso Silent Waters y dedicarle un minuto a una de un grupo claramente inferior.

Tras doce canciones se fueron y volvieron para los tradicionales bises. Sonó la intro de Skyforger y me emocioné recordando la gran canción que es pero sabiendo de antemano que iban a tirar por el single de Silver Bride, una canción que considero la hermana menor de Skyforger, aunque muy buena. Siguieron con My Kantele, en la que Esa tuvo a disposición durante unos segundos un kantele eléctrico, algo que se quedó más en una curiosidad que en otra cosa dado el poco uso que le dio. Dieron por finalizado el concierto con House of Sleep, un temazo indiscutible del primer trabajo tras el renacimiento de Amorphis y el advenimiento de Joutsen.

Los fineses no habían llegado a la hora y media en total y se habían dejado muchas canciones en el tintero. Es una opinión muy personal, pero reconozco que el setlist me dejó  algo frío. Pero aun así fue una gran noche por varias razones. Una sala impresionante, con un gran ambiente y nada de agobios. Unos teloneros mayúsculos. Un tío con rastas por las rodillas que a la hora de hacer el molinillo creaba unas aspas asesinas de dos metros de diámetro. Descomunal Joutsen.

Crítica The Unseen Empire – Scar Symmetry

 

Teorías de la conspiración, el poder oculto, los Iluminati, megacorporaciones con más poder que gobiernos soberanos… Todos estos temas son los que proponen los integrantes de Scar Symmetry, una de las muchas bandas de melodic death metal procedentes de Suecia. Supone un gran cambio en cuanto a las letras, que hasta ahora siempre habían versado sobre sesudos conceptos de ciencia ficción y física cuántica. Este cambio hacia la accesibilidad también se traslada a la música, ya que el grupo nunca había sonado tan directo como en este The Unseen Empire, su quinto álbum de estudio en tan solo seis años.

Scar Symmetry alcanzó muy rápidamente mucho reconocimiento con sus tres primeros álbumes. Fueron perfeccionando una técnica basada en el death metal, con mucha melodía pero manteniendo un acercamiento muy técnico que los acercaba al metal progresivo. Al contar con dos guitarristas muy virtuosos el grupo componía canciones con riffs muy acelerados y técnicos, una percusión muy segura y unos teclados encargados de otorgar ese fondo melódico industrial permanente. Sin embargo lo que diferenciaba al grupo del resto de la escena de Gotemburgo era su cantante, Christian Alvestam. Christian es uno de esos raros cantantes con la capacidad de variar sin esfuerzo entre un vicioso rugido death y unas voces limpias angelicales, con un timbre de tenor muy típico de la música pop. Era algo único, y en Scar Symmetry lo sabían y lo explotaban al máximo, llegando a sacar su obra cumbre hace tres años, Holographic Universe (2008). Pero al parecer lo bueno que tenía Christian como cantante lo carecía en calidad como compañero, y el grupo decidió echarlo tras ese magnífico disco por negarse a girar.

Para cubrir la baja de Christian no se les ocurrió otra cosa que contratar a dos cantantes, uno death y otro para las voces limpias. Las posibilidades armónicas se multiplicaban, pero el grupo acusó mucho la pérdida de personalidad que le otorgaba Christian, y Dark Matter Dimensions (2009) resultó muy inferior a sus predecesores. En este nuevo disco han optado por volver a la fórmula de su gran éxito, apostando por un acercamiento mucho más accesible, con una clara ventaja para las voces limpias, y reduciendo la duración del disco (de los 60 minutos a los que nos tenían acostumbrados pasan a 43). Todo resulta en un trabajo mucho más agradable, más fácil y complaciente. No exige mucho a pesar de retener algunas tendencias progresivas. La producción queda muy equilibrada entre las partes más melódicas y las más agresivas. Contar con dos cantantes que van cruzando las armonías vocales de forma casi continua ayuda a darle ese dinamismo y esa velocidad endiablada que buscan los nuevos mercados musicales.

The Unseen Empire es la vuelta de Scar Symmetry a su sonido patentado, esta vez con diferentes cantantes. Sin embargo, tras cinco discos con un mismo sonido en tan poco tiempo uno puede sino preguntarse por el futuro. La banda se encuentra al borde del precipicio como otros grupos antes que ellos. Unos terminaron por caer en el abismo del comercialismo más absoluto, desprovistos de cualquier ingenio creativo que una vez tuvieron (In Flames, Dark Tranquility, Sonic Syndicate), y otros todavía se mantienen en él, pero sin ser capaces de mostrar algo radicalmente diferente (Soilwork). Solo el tiempo dirá que camino toma Scar Symmetry, pero el horizonte no es muy halagüeño. Ni para ellos ni para la escena en general, que acusa una terrible falta de ideas.

8/10