Archivos para mayo, 2011

Crítica We’re here because we’re here – Anathema

Hace justo un año salía a través de Kscope Records el octavo disco de estudio de Anathema tras una espera de 7 años desde el increíble A Natural Disaster. Para honrar ese aniversario, y teniendo en cuenta que The End Records está a punto de lanzar el disco en los Estados Unidos, me he decidido hoy a escribir la crítica del que fue el disco del año 2010.

Anathema fue uno de los pioneros del subgénero death/doom, pero a partir de su disco debut se fueron alejando a pasos agigantados de ese sonido fúnebre y extremo para, a partir de Alternative 4, entrar de lleno en los dominios del rock alternativo, progresivo y atmosférico. Con cada disco que iban sacando refinaban más su sonido, experimentando sin miedo y confiando que sus fans entendieran su particular periplo. La mayoría entendió que Anathema es uno de esos pocos grupos que existen con la única intención de hacer música bella, crear Arte. Y grupos así no pueden tener ataduras de ningún tipo.

We’re here because we’re here se estuvo fraguando durante más de un lustro, afinando con extrema paciencia cada una de sus notas para alcanzar diez canciones que estuvieran al mismo nivel deseado: la perfección. Llegado el momento Anathema tuvo la oportunidad de contar con Steven Wilson (del que ya hablé en la crítica de Blackfield) en las tareas de producción, que les ayudó a dotar al disco ese sonido cristalino que deseaban. El resultado es la banda sonora del mejor sueño que tendrás en toda tu vida. La música que todo ser viviente querría escuchar en el momento de su muerte. Una música que acaricia, que susurra, que te mece en su regazo con sumo cariño y que te colma el corazón de una paz absoluta.

We’re here because we’re here nos habla sobre los grandes temas de todos los tiempos: la vida, la muerte, el amor y la inmortalidad. Los hermanos Cavanagh recubren su mensaje con melodías etéreas que se funden balanceándose entre la melancolía y la esperanza. Su música es un reflejo de la vida misma, con sus luces y sombras, sus alegrías y sus penas, sus momentos de júbilo y éxtasis y sus momentos de dolor y sufrimiento. Pero todo sin la más mínima violencia, desde la paz que otorga quien no tiene miedo.

Para conseguir este sonido el grupo se basa en guitarras psicodélicas que llenan el paisaje sonoro con texturas y cromatismo a raudales, con unos teclados que erigen atmósferas oníricas y que no tienen miedo en dar un paso al frente y deleitarnos con maravillosas melodías de piano, con una percusión apasionada que controla el flujo sanguíneo por las venas armónicas del disco, y con unas voces que nos hablan desde el corazón. El peso de la mayoría de las voces lo lleva Vincent, pero también hay sitio (aunque menos que en A Natural Disaster) para la vocalista femenina del grupo, Lee Douglas. Entre ambos consiguen darle ese toque irreal a las melodías. Mi interpretación vocal favorita resultan los coros de Thin Air y de Summernight Horizon. Lo que aquí consigue Anathema es tan especial que solo se puede comparar con un éxtasis místico. Solo necesitas cerrar los ojos, dejar que la música fluya y trascender este plano de conciencia a uno superior donde todo se contempla con total claridad, como es en esencia.

Hace unos días Anathema sacó un video de su segundo single, Dreaming Light. Para los presupuestos tan ajustados con los que cuentan bandas de este tipo, tan poco comerciales, está muy conseguido. La primera vez que lo vi pensé que Anathema buscaba la emoción facilona y que había terminando haciendo algo ñoño. Es algo muy subjetivo, pero creo que para disfrutar y entender realmente el video uno se debe despejar del cinismo al que de una u otra forma estamos tan acostumbrados. De todas maneras la interpretación que han conseguido arrancar a la pequeña protagonista llega a conmover.

A partir de este disco me empecé a meter más y más en la música de Anathema, a la que hasta ese momento tampoco había prestado mucha atención, así que no lo dudé cuando en noviembre del año pasado se pasaron por nuestro país y fui a Madrid para verlos en concierto. Nos ofrecieron un espectáculo de dos horas y media, precedidos por dos teloneros, en el que tocaron We’re here because we’re here de principio a fin. Junto al de Porcupine Tree en 2008, el mejor concierto que he visto en mi vida. Desde entonces soy un fan acérrimo del grupo, y mi calificación no puede sino reflejar mis sentimientos hacia el disco que lo hizo posible.

10/10

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Crítica Glee: The Music Presents the Warblers

Hoy he decidido salirme por completo de la tónica habitual que llevaba hasta ahora en el blog, con críticas de grupos poco conocidos en el mainstream pero que sin embargo tenían bastantes cosas que ofrecer. El disco que hoy nos ocupa es el epítome de lo comercial, el marketing y el merchandising. Soy muy consciente de todo esto pero, ¿son esas razones suficientes para desestimar por completo este disco? Creo que no, y en lo siguientes párrafos voy a intentar argumentar mi postura.

Este Glee: The Music Presents the Warblers es el séptimo LP que ha salido a la venta auspiciado por la serie de la FOX. En él encontramos 13 canciones interpretadas por los Warblers de la ficticia Dalton Academy, un colegio masculino privado que gracias a su política de tolerancia cero con el acoso escolar se convierte en un refugio para uno de los protagonistas de la serie, Kurt Hummel (Chris Colfer). Allí conocerá y se enamorará de Blaine (Darren Criss), el líder del grupo y su principal mentor, que le ayudará a crecer ante la adversidad. Once de las canciones del disco aparecieron en diferentes capítulos a lo largo de esta segunda temporada que acaba de finalizar (de una forma decepcionante si se me permite decirlo). Sin embargo aquí contamos con las versiones completas, sin recortar para que encajen en el metraje televisiva.

Desde un punto de vista musical nos encontramos ante un disco de versiones de temas pop de cantantes muy famosos y discutible calidad (Katy Perry, Pink, Destiny’s Child) mezclados con grupos incipientes que equilibran la balanza de los royalties (Hey Monday, Neon Trees) y bandas realmente buenas (The Beatles, Wings, Keane). Los productores han realizado multitud de arreglos para adecuar todas las canciones para ser cantadas a capella (falsa, porque hay una percusión y un bajo casi omnipresentes y en alguna otra canción entran los teclados). De esta forma la atención recae sobre las interpretaciones vocales. Por un lado tenemos a los componentes de The Beelzebubs, el grupo a capella de Tufts University y que interpretan en la ficción a los Warblers. Se limitan a hacer los coros y toda la imitación instrumental. Resultan originales y efectivos, aunque a veces un poco chirriantes (sobre todo en Bills, Bills, Bills).

Por otro lado están los dos solistas. Chris Colfer hace un trabajo más alejado de los histrionismos que se dedica a hacer en la serie, con un Blackbird decente y un par de duetos encomiables. Sin embargo, la gran estrella del disco es Darren Criss. Podríamos decir que el disco ha sido diseñado para ser un trampolín promocional para este actor-cantante. En 10 de las 13 canciones su voz prevalece por encima de todas las demás, pero su buen hacer también. El chico canta bien y le pone pasión al asunto. No soy precisamente un fan del pop comercial prefabricado pero la voz de Criss sumado a los arreglos transforman muchos temas en hits totalmente irresistibles que te empujan a bailar, aunque ni sepas ni te guste especialmente. Y eso tiene mucho mérito (Teenage Dream, Misery y Raise your Glass son capaces de resucitar a cualquiera).

El disco también tiene sus baladas correspondientes, además del clásico atemporal de los Beatles. Es ahí donde encontramos la que es con diferencia la mejor canción del disco, Somewhere Only We Know de Keane. Hay que reconocer el buen trabajo realizado en esta versión, con un Criss muy inspirado, que ayuda a levantar el listón ante otros cortes más deficientes.

En definitiva, este Glee: The Music Presents the Warblers es un disco que merece la pena. Su naturaleza de versiones de diferentes artistas lo hace profundamente inconsistente. Se mezclan canciones decentes, con otras realmente buenas y otras que desentonan bastante. Ninguna es terrible de todas formas, así que se salvan los muebles. La valoración de algo así es muy personal y subjetiva. No se pueden utilizar los mismos parámetros que exijo a la música “de verdad”. Me temo que todo se reduce a si se puede disfrutar o no. Yo sí que lo he hecho, así que mi disposición no puede ser sino benévola.

 

7/10

Crítica Surtur Rising – Amon Amarth

Siempre me ha llamado la atención este grupo de death metal sueco. Amon Amarth es el nombre élfico del Monte del Destino, donde Sauron forjó el Anillo Único en la legendaria obra de JRR Tolkien. Cualquiera daría por supuesto que un grupo que decide llamarse así trataría muchos temas relacionados con la Tierra Media, pero no es así con Amon Amarth. La totalidad de sus letras tienen que ver con los vikingos: su historia, sus costumbres y, sobre todo, su mitología. Pero ninguna reminiscencia a El Señor de los Anillos.

Surtur Rising es ya el octavo disco de estudio de la banda sueca y la verdad es que en los casi veinte años que llevan en activo no han cambiado muchas cosas. Es un grupo de death metal melódico que ha depurado una fórmula ganadora a lo largo de los años que les ha llevado a liderar la escena mundial de este subgénero de metal extremo. ¿En qué consiste esta fórmula? La respuesta es sencilla: riffs cargados de violencia que se acercan a cada canción como un himno de batalla, la temática vikinga que rodea cada una de sus composiciones y Johan Hegg, un vocalista de los que crean escuela. Johan es un monstruo con una capacidad sobrecogedora. Su rugido es siempre inteligible, inspirador, brutal y violento. Dentro de la limitada capacidad de variación que da un acercamiento vocal puramente death hace un gran trabajo, con unas voces ora más desgarradas y desatadas (War of the Gods) ora más graves y contenidas (Wrath of the Norsemen).

Uno de los principales reclamos que tiene Amon Amarth es la temática de sus letras. Personalmente he aprendido un montón de mitología nórdica con las letras de este grupo. Así como los griegos tenían los textos homéricos, los nórdicos cuentan con las sagas islandesas, un compendio amplísimo sobre la vasta tradición de fábulas y leyendas de este pueblo. Johan Hegg es un gran experto en todas estas historias y a la hora de dar con los conceptos para los discos suele estar muy acertado. Surtur Rising hace referencia al alzamiento en rebeldía de Surtur, uno de los gigantes de Muspelheim y el ser más antiguo de los nueve mundos de Yggdrasil (la columna vertebral en forma de árbol que los mantiene unidos). Surtur es un gigante de fuego que al alzarse contra los Aesir, los dioses propiamente dichos, desata el Ragnarok, la batalla del fin de los tiempos y en cuya violencia primordial está escrito que morirán todos los hombres, la gran mayoría de los dioses y el mismo Yggdrasil con sus nueve mundos. En una palabra: épico.

Musicalmente, quien busque variedad, se está equivocando de grupo, y sobre todo, se está equivocando de disco. Si algo se le puede reprochar a Amon Amarth es la poca valentía y ambición que han tenido esta vez. Siempre lo han jugado seguro, pero en Surtur Rising se han vuelto descaradamente complacientes. Aquellos detalles que hicieron a Twilight of the Thunder God uno de los mejores discos de 2008 están olvidados. Ni colaboraciones con otros vocalistas, ni aportaciones de músicos (aquel cello de Apocalyptica en Live for Hill valía su peso en oro) ni nada de nada. Solo riffs para desnucarse, alguna orquestación tímida y el bramido bestial de Johan (A Beast I Am nos pelo en el pellejo de Fenrir, el lobo monstruoso que tras permanecer 1000 años encadenado se alzará contra Odín, ser supremo de la cosmología nórdica, y lo devorará entre sus fauces).

Es difícil dar un veredicto a un disco así. Desde un punto de vista técnico es impecable, tanto en la producción y mezcla como en la instrumentación y la interpretación vocal. Pero la música, como arte, tiene que tratar de ir más allá, no contentarse con lo ya conseguido. Y Amon Amarth lleva una década haciendo el mismo disco. Son muy buenos en lo que hacen y la legión de fans que tienen repartido por medio mundo estará más que contenta con esta nueva versión. Alguien más crítico debe reconocer que, a pesar de que el disco cuenta con grandes canciones, la novedad es inexistente. Y eso no se puede premiar.

Os dejo “Destroyer of the Universe” a falta de que el grupo saque un videoclip oficial. La canción narra el encuentro entre Surtur y Frej y es el tema más heavy del disco. También el mejor. Un tema que rezuma violencia por los cuatro costados como atestiguan sus letras. Ideal para practicar las voces guturales.

Swordless Frej with horn in hand
Rises to his final stand
He doesn’t stand a single chance
I’ll split his living corpse in half

And yet he stabbed me in the eye
He drove the horn in deep
The overwhelming, raging pain
Is driving me insane

7/10

Crítica The Unforgiving – Within Temptation

El grupo holandés de rock sinfónico siempre ha tenido mucho éxito. Desde su segundo álbum de estudio, Mother Earth, alcanzaron en los Países Bajos un reconocimiento inusitado para una banda que a pesar de tener a una mujer al frente ponía bastante empeño en guitarras nacidas a la sombra del heavy metal. Sin embargo no fue hasta The Silent Force, en 2004, cuando Within Temptation se convirtieron en superestrellas de fama mundial, su música empezó a sonar en las emisoras de radio y le disputaron el nicho al bombazo que Evanescence había pegado el año anterior con su primer disco de estudio, Fallen.

Within Temptation habían dado con una fórmula ganadora, basándose en orquestaciones masivas, teclados omnipresentes y la frágil voz de Sharon Den Adel. Tres años después, con The Heart of Everything, tomaron la decisión de potenciarlo todo. Más orquesta, más presencia vocal de Sharon, más baladas frágiles. El resultado fue un disco correcto pero que levantaba muchas dudas. Era evidente que ya habían agotado la fórmula, y con su cuarto disco de estudio la banda corría un serio peligro de quedarse estancada para siempre. Tuvimos que esperar cuatro años para obtener la meditada respuesta de Sharon y compañía. Sí, son un grupo de éxito, pero no tienen intención de tirar su originalidad por la borda, y el resultado es este The Unforgiving, el mejor disco de su carrera.

The Unforgiving es un disco conceptual que narra las peripecias de Mother Maiden, una guardiana que se sirve de aquellos que fallecen con cuentas pendientes, otorgándoles la vida para poder redimirse sirviendo como soldados en su particular lucha contra el mal. El acercamiento del grupo ha sido multimedia, narrando la historia a través de tres medios diferentes: un cómic escrito  por Steven O’Connell (BloodRayne y Dark 48) e ilustrado por Romano Molenaar (Witchblade, The Darkness y X-Men), una serie de cortometrajes y la música del disco en sí. No he tenido la oportunidad de ver el cómic, pero los cortometrajes en blanco y negro y los videoclips revelan una historia curiosa, muy propia del mundo de las novelas gráficas.

Sin embargo todo esto podría tildarse de monumental campaña de marketing si no fuera porque debajo de todo yace la esencia de un gran disco con grandes canciones y música increíble. Within Temptation han hecho un lavado de cara a su sonido. Lo primero que llama la atención es cómo han relegado las orquestaciones a un muy segundo plano en favor de unas guitarras que cobran una importancia que no han tenido en una década. Westerhold y Jolie nos recuerdan que tocan en un grupo de rock, y que saben hacerlo. Tenemos riffs en abundancia y hasta varios solos muy efectivos. El segundo cambio está en los teclados, que cambian su rol por completo, con un acercamiento mucho más industrial, más compacto, que hace maravillas como contrapunto de las guitarras y hasta se permite adquirir un protagonismo indiscutible en temazos como Sinéad. El video que grabaron para la canción lo situaron en una pista de baile con mucho acierto. Es un tema movido, alegre, pensado para bailar y olvidarse de todo.

El tercer punto reseñable es la voz de Sharon Den Adel, que se quita cualquier complejo e imagen de mujer frágil a las primeras de cambio. Los tres primeros temas del disco nos dejan las cosas claras. La mujer de Memories y Angels tiene un vozarrón increíble y está dispuesta a llegar al límite para demostrarlo. Canta con pasión, con fuerza, rabia, furia, ira y hasta desesperación (ese “help me, I’m buried alive!” de Lost me pone los vellos de punta cada vez). Sin embargo, no temáis, Den Adel no se olvida por completo de su faceta más lírica. Las baladas de este Unforgiving siguen sonando genial (Fire and Ice asienta un nuevo estándar).

En definitiva, Within Temptation, buscando renovar su sonido han salido con un disco de rock increíble, muy equilibrado, fresco y original. Son la prueba fehaciente de que puedes tener un éxito descomunal, sonar en la radio, vender millones de discos y aun así seguir haciendo buena música

8/10

Crítica de Dioses y Hombres, de Xavier Beauvois

En 1996 un grupo de monjes trapenses que vivía en armonía con su comunidad en los montes Atlas, en Algeria, fue secuestrado y ejecutado por un grupo de terroristas islamistas. De Dioses y Hombres retrata los meses anteriores al fatídico desenlace, siguiendo de cerca el día a día de los monjes, inmersos en una vida sencilla basada en el ora et labora que les lleva a ayudar a la gente de los alrededores tanto como pueden. La guerra civil en Algeria hará que las tensiones se vayan disparando y el extremismo religioso haga acto de presencia. Ante una situación de peligro real la comunidad monacal se ve en la tesitura de decidir entre abandonar a la comunidad y ponerse a salvo o quedarse y asumir todas las posibles consecuencias.

De Dioses y Hombres es una película de ficción que sin embargo en muchas ocasiones se podría llegar a confundir con un documental. El tono sosegado de la película, la total ausencia de música y el naturalismo con el que el director se acerca a la historia recuerda mucho a otra película, El Gran Silencio. Recuerdo que acudí a ver aquel documental sobre la vida monacal en los Alpes al cine. Durante tres horas asistí a una experiencia revigorizante.  La paz que destilan estas personas se traspasaba al celuloide. Pero claro, ellos eran profesionales. Que la película de Beauvois me hiciera rememorar tanto El Gran Silencio dice mucho de sus actores, un elenco sobresaliente de intérpretes franceses con mucha experiencia a sus espaldas. Entre ellos me gustaría destacar a Lambert Wilson, que interpreta el papel de Christian, cabeza de la comunidad trapense. Es un personaje con muchos matices, que demuestra un enorme carácter pero que a la vez es un firme defensor de la no violencia. A pesar de que dentro del monasterio reina un ambiente de democracia interna donde las decisiones importantes se toman por votación, sobre los hombros de Christian recae la responsabilidad de todos sus hermanos. Las escenas donde reconforta a los monjes más atribulados son las más poderosas del film. El trabajo contenido de Wilson revela una persona con mucha visión sobrenatural pero que no llega a místico. Es un hombre profundo e idealista, pero conocedor de la naturaleza humana y de todo lo que implica. El papel más famoso de este actor francés probablemente sea el de Merovingio en las secuelas de Matrix. Si la wikipedia no me lo hubiera dicho nunca lo hubiera creído.

El pulso de Beauvois es firme, pero su intervención resulta mínima. Permite que sus escenas respiren, con planos largos que se van desarrollando a un ritmo pausado pero que se van impregnando de una poderosa tensión dramática. La decisión de no meter música adicional no podría haber sido más acertada. La película no necesita apoyo o artificio alguno. Los actores se bastan y se sobran para sacar partido a un guion magnífico, mucho más de lo que podría parecer a simple vista, que explota los silencios con gran intención dramática.

En definitiva, una película sobresaliente sobre una situación muy actual, con grandes actores y una fuerza inquebrantable en cada una de sus escenas. Para verla con reposo y estar dispuesto a pensar.

9/10

Crítica 7º Aniversario The Human Equation – Ayreon 2ª Parte

Después del artículo de ayer toca continuar con las virtudes que encierra esta ópera rock. Lucassen grabó el disco en el estudio que tienen en su casa, The Electric Castle (obvia referencia a Into the Electric Castle, el tercer disco de Ayreon). El sonido inmaculado del disco demuestra el buen hacer de Arjen como productor. La producción y la mezcla de un disco así no es moco de pavo.

Nos encontramos ante unas piezas con una instrumentación muy variada. El mismo Arjen se encarga de todas las guitarras eléctricas y acústicas, la lap steel guitar, el bajo, mandolina, sintetizadores, teclados y el Hammond. Estos instrumentos conforman el cuerpo musical del disco y todos son excelentes. No solo Arjen es un músico excepcional por sus ideas, sino que técnicamente también es bastante solvente. De acuerdo, no es ningún Romeo o Petrucci, pero tampoco le hace falta. La música de Ayreon está al servicio del concepto, de la historia, de línea melódica general. Además Arjen cuenta con una instrumentación tan extensa que meter un solo de guitarra de 6 minutos tampoco tendría mucho sentido.

Su amigo Ed Warby (batería de la banda de death metal Gorefest) se encarga de la percusión una vez más y su trabajo resulta correcto. Uno podría pensar que un batería tan técnico como Warby (para seguir el ritmo death tienes que ser muy técnico) buscaría de forma irremisible protagonismo en canciones tan progresivas y setenteras, pero no. Ed realiza su labor en un segundo plano, sustentando en todo momento la instrumentación masiva del disco con firmeza pero sin distraer en ningún momento. El resto de instrumentos están grabados con mucha profesionalidad: violines, cellos, los diferentes tipos de flautas, el fagot y el digderidoo, un instrumento aborigen australiano que le da ese toque de música étnica al álbum.

Sin embargo el verdadero reclamo del disco está en las voces que interpretan a los diferentes personajes de la historia. Son muchos y bastante conocidos (aunque a diferentes niveles) y todos provienen de la escena progresiva, aunque a veces de polos opuestos. El papel protagonista lo lleva James LaBrie, la estrella absoluta del disco. El cantante de Dream Theater (banda con la que ha vendido ya más de 10 millones de discos) hace aquí el que en mi opinión es el mejor trabajo de su carrera. Se mueve en tonos más intermedios que los chillidos agudos a los que nos tiene acostumbrados en DT y el resultado es mejor, con una voz que está más preocupada de la interpretación que de anonadar a los fans. Se nota que el canadiense está a gusto.

La por entonces desconocida Marcela Bovio (Stream of Passion) interpreta el papel de la mujer, con esa dulzura y ese timbre frágil y cristalino que enamora a cualquiera (y que de hecho enamoró a Arjen, provocándole un divorcio, una depresión de caballo y la pérdida del sentido del olfato). Eric Clayton (Saviour Machina) interpreta a Razón, Su voz grave y autoritaria pero a la vez repleta de emoción encaja a la perfección y contrasta mucho con la de Orgullo, lo que hace que sus batallas en forma de dueto sean más interesantes.

Mikael Akerfeldt (Opeth) es el personaje más “oscuro” del elenco. Su interpretación de Miedo es la más polifacética de todas. La mayoría de sus intervenciones se quedan en el ámbito de lo escondido, los susurros, las dudas y las sombras. Es el principal adversario que el protagonista se encuentra en el limbo de su propia mente. Lo atenaza y lo somete con los terribles recuerdos de la infancia, pero no es hasta Day Twelve: Trauma donde realmente descubre su otra cara. Sumergiéndole en las “oscuras criptas de tu propia alma”, Miedo le enfrenta al suicidio de su madre, los remordimientos y el sentimiento de culpa. Es el corte más largo del disco (roza los 10 minutos) y prevalece una atmósfera doom muy apropiada. En las profundidades Miedo se convierte en el terror más absoluto, con un growl demoníaco, totalmente infernal, que acongoja hasta al más pintado. Recuerdo que me quedé tan impresionado que ambas voces, ambas facetas de Miedo correspondieran a la misma persona, que empecé a escuchar a Opeth a pesar de que por entonces no podía soportar el death metal. Pero Mikael Akerfeldt y su total esquizofrenia me intrigaban tanto que me forcé a escucharlos. Y menos mal que lo hice, porque no solo es Opeth uno de los grupos más importante en el panorama progresivo mundial, sino que es también uno de mis grupos indispensables. Y todo se lo debo a Ayreon.

Arjen Anthony Lucassen realizó con este disco una obra de arte, una opera rock respetada por todos en el mundo del progresivo. Sin embargo el concepto es tan bueno y la ejecución tan brillante y ecléctica que es una pena que se quede allí. The Human Equation entró hace siete años en la historia de la música, aunque sea de tapadillo, pero todas sus posibilidades todavía no han sido exploradas. Porque sí, lo voy a decir, este disco se merece ser convertido en un musical digno de Broadway. A no ser que en el futuro me ahogue en millones no es algo que vaya a pasar y es una pena. Está todo aquí, todo lo necesario. Solo que hay poner la máquina en marcha, resolver la ecuación y asombrar al mundo.

Os dejo un video con el videoclip de Day Sixteen: Loser. En esta pista se encuentra la única aparición del difunto Mike Barker (ex Shadow Gallery) que interpreta aquí al padre, un ser indeseable que visita a su hijo en el hospital solo para reírse de él. Es el tema más heavy del disco, sobre todo por la irrupción final de Rabia, con un Devin Townsend completamente psicótico. El video sigue siendo una fumada muy graciosa con un presupuesto inexistente, pero al menos salió en la MTV. Sí, yo tampoco me lo creo.

10/10

Crítica 7º Aniversario The Human Equation – Ayreon 1ª Parte

Mientras me disponía hoy a navegar por Internet en mi liturgia diaria de consultar el correo electrónico, meterme en las redes sociales, visitar las ediciones electrónicas de los principales periódicos y enterarme de las principales novedades de mis portales más visitados he puesto en el iTunes lo primero que me ha aparecido: The Human Equation. Al poco tiempo me he encontrado en la situación de dejar lo que estaba haciendo para concentrarme únicamente en la música que salía por el sistema de sonido. The Human Equation. Ayreon. ¡Qué disco más absolutamente brillante! No habían pasado ni dos canciones y ya estaba decidido a dedicarle un especial aquí, apuntándolo en mi lista de artículos pendientes, con ilusión pero también cierta pereza ante la complejidad del asunto. La sorpresa ha sido mayúscula cuando me he metido en la wikipedia y he descubierto que el bueno de Arjen sacó el disco tal día como hoy hace siete años, el 25 de mayo de 2004. Ya no tenía ninguna excusa. Llevaba seis meses sin escuchar el disco. O todo ha sido una casualidad cósmica (que me pasan más a menudo de lo que a mí me gustaría) o alguien quería que diera a conocer esta joya. Porque, no nos llamemos a engaño, The Human Equation es una obra de arte.

Ayreon es un proyecto del holandés Arjen Anthony Lucassen dedicado a componer operas rock. Cada disco está basado en un concepto específico con una historia particular, y luego, además, todos están entrelazados entre sí al servicio de una narrativa superior que compone un cuadro más grande. De todas formas la historia de The Human Equation es la más brillante.

El álbum comienza en la cama de un hospital. Un hombre yace en un profundo coma. Su mujer y su mejor amigo permanecen a su lado, acongojados y haciéndose todo tipo de preguntas sobre la naturaleza del accidente que lo ha dejado así. El protagonista se haya preso en su propia mente donde se tiene que enfrentar a las personificaciones de sus emociones (Miedo, Orgullo, Razón, Amor, Rabia, Pasión y Agonía), así como a sus propios recuerdos y traumas del pasado. La acción también se desarrolla fuera, con la mujer y el mejor amigo tratando de hacerle reaccionar y copar con un sentimiento de culpa cuya causa se descubre conforme avanza el disco. El protagonista pronto se dará cuenta de que para salir de ese limbo entre la vida y la muerte tendrá que librar una batalla por su alma.

Las 20 pistas de las que se compone el álbum doble corresponden a los 20 días que el protagonista permanece en coma. Cada uno de esos días supone un paso en el agonizante proceso de renacimiento psicológico. Es un proceso largo que llega a los 102 minutos de duración total. Un disco tan salvaje corre el riesgo de aburrir al público al mínimo bajón de calidad. Ahí es donde The Human Equation saca músculo y demuestra por qué merece un puesto entre los más grandes discos de la pasada década. En ningún momento, ni por un solo segundo, el disco baja la guardia. Son veinte cortes de una calidad sobresaliente que hacen que la experiencia sea homogénea a pesar de lo monstruoso de su duración. Arjen utiliza el rock progresivo como base de su opera pero sobre él le va añadiendo diferentes géneros, instrumentaciones y acercamientos. Tenemos música experimental, electrónica, sinfónica, psicodélica, folk, étnica y un gran componente de musical Broadway. ¿A qué se debe ese componente de musical? A esos 12 cantantes de fama internacional que Arjen convenció para participar en este sueño.

Pero esto quedará para mañana, en la segunda parte del post. Resulta natural que un álbum doble se lleve también un post doble pero ni aún así puedo hacerle justicia a esta obra inmensa.

Esta vez os dejo dos videos. El primero es un videoclip para Day Seven : Hope que lo arreglaron para un single bajo el título de Come Back To Me. La parte de la historia con la que se corresponde es con el mejor amigo recordando cómo crecieron juntos, las trastadas que hacían y cómo se apoyaban. Las letras son un gran canto a la amistad pero el video muestra el cachondeo y buen humor con el que Arjen y sus amigos se lo toman todo. Está muy claro que todo el dinero con el que contaban lo metieron en el producción del disco y por eso los videos son tan amateur, pero no importa, la música sigue siendo magnífica y ante gente con tanto entusiasmo es imposible no esbozar una sonrisa.

El segundo video corresponde al tema Day Eleven: Love, que narra la historia de amor entre el protagonista y su mujer. El video no tiene más intención que presentar al elenco de voces en el que mañana nos meteremos más a fondo al son de uno de los temas más directos del disco.